Mario Pérez Blanco | Violín, Viola

«El concepto de virtuosismo puro y duro en esta función lo puso el violinista Mario Pérez Blanco, que, como quien no quiere la cosa, despachó el “moto Perpetuo”, del allegro del Concierto para Violín opus 11 de Paganini, con una brillante y espectacular limpieza y rotundidad, recibiendo una gran ovación del público«
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Galardonado en “Padova Internacional Competition” (2011).

Tiene un especial cariño a sus maestros (Clarence Myerscoug, Vartan Manoogian, Lothar Strauss, Vicente Huerta, Rainer Sonne y con quien empezó este emocionante viaje a la edad de 6 años: Wladimiro Martín) con los que ha aprendido no solo la técnica del violín, sino a amar y a sufrir, a auto-superarse y tirar muros invisibles que existen dentro de cada uno.

Vencer los miedos y cosechar grandes éxitos de solista como el Concerto Grosso n.1 de A.Schnittke en el Auditorio Nacional (2014), la grabación de la Suite Carmen o el Festival del Mundial de Vela de Santander (2017) es también producto de épocas no tan brillantes y de una búsqueda interior que a veces puede conducir a la depresión; —A veces uno tiene que tocar fondo para poder superarse y es ahí cuando más fuerte se brilla y cuando sale lo mejor de uno mismo—.

Como concertista ha actuado con la Orquesta Nacional de España (junto a Gordan Nikolic), el grupo de viento, orquesta barroca y orquesta sinfónica del RCSMM, ha ofrecido recitales por España, Europa (Alemania, Italia, Francia, Rumanía…), tres giras por México, etc…Prestigiosos medios de comunicación han contado con sus servicios como el canal de Televisión La Sexta (Grupo Mediaset), Radio Nacional de España, Radio Clásica, La Cope Radio… Recientemente acaba de grabar el concierto para violín y orquesta de Rodolfo Halffter acompañado por la Orquesta Nacional de España.

Pero su amor a la música se basa en compartir las diferentes experiencias armónicas y rítmicas, su grupo, el Trio Musicalis le ha enseñado a respirar, a compartir, a valorar y entender ciertos estilos musicales. Con ellos es donde se han activado los sistemas sensoriales y la percepción de una dimensión que no se ve, ni se toca, ni se huele ni se palpa: la música de cámara.